No es necesario estar hundida. No hace falta haberlo probado todo. No es necesario llegar al límite.
Hay momentos —como éste— en los que lo que pesa no es sólo lo que te pasa, sino tener que sostenerla sola durante demasiado tiempo.
La terapia individual es un espacio para que puedas parar, sentir, mirarte con tiempo, presencia y criterio. Sin prisas. Sin juicios. Sin tener que contarlo todo bien.
La terapia individual es el centro de mi trabajo. Un espacio sostenido en el tiempo para acompañar procesos reales, con cuerpo, criterio y presencia.
Acompaño a personas adultas en procesos de autoconocimiento, regulación emocional y cambio vital desde una mirada humanista, integrativa y corporal, con arteterapia cuando la palabra no llega. No trabajo desde la urgencia ni desde las soluciones rápidas. Trabajo con lo que está vivo ahora, para que pueda ser escuchado antes de ser cambiado.
Es para ti si sientes que necesitas un proceso, no sólo un alivio puntual. Si el formato presencial no es posible ahora, la terapia online puede ser una buena manera de empezar. El proceso y el acompañamiento son los mismos. Sólo cambia el sitio desde donde nos encontramos.
◦ sientes cansancio más que urgencia
◦ notas que algo se repite y ya no quieres continuar igual
◦ te cuesta pedir ayuda, pero sabes que sola ya pesa demasiado
◦ necesitas un espacio con presencia, no consejos
◦ quieres mirarte con honestidad y respeto
(Y esto también es legítimo.)
◦ cansancio emocional y sensación de estancamiento
◦ ansiedad, miedos y bloqueos internos
◦ relación contigo misma y con los demás
◦ autoestima, límites y autocuidado
◦ procesos de cambio, duelos o transiciones vitales
◦ heridas del pasado que todavía pesan en el presente
Cada sesión es un espacio hecho a medida. Por hablar sin miedo. Por sentir sin juicio. Para dejar de sostener sola.
No porque tengas que hacerlo ahora. Ni para que estés peor de lo que piensas. Sino porque algo dentro de ti ya no quiere seguir igual y está pidiendo ser mirada con mayor presencia.
– sesiones de 60 minutos
– presenciales u online
– ritmo adaptado a tu momento vital
– sin paquetes impuestos
– puedes detener el proceso cuando lo necesites
Aquí no hay prisas. Hay cuerpo, criterio y respeto.
Invertir en ti no es un lujo. Es dejar de pagar el precio de sostenerlo sola.